Nuestro Cuartel

Gran abnegación y cariño por su Compañía demostraron los voluntarios de la Segunda Compañía al tomar parte en la construcción de su cuartel; al efecto, una vez entregado el terreno que por ley de la República obtuvo el voluntario y Presidente de la Cámara de Diputados, Dr. Raúl Brañes Farmer, el Cuerpo contrató los servicios del ex Segundino, arquitecto Sr. Jorge Zamorano Barros para la confección de los planos correspondientes, y una vez aprobados, se iniciaran los trabajos. Dinero había muy poco, pero voluntad para construir sobraba. Del fundo Lepanto llegó el ripio y la arena, los ladrillos fueron donados por la fábrica de ellos que existía en el Cerro Chena. Los voluntarios acarreábamos en angarillas el material a la planta superior, esto en sucesivas academias que se prolongaban hasta altas horas de la madrugada, ello para abaratar la obra de mano y así los maestros no perderían tiempo en estos menesteres.

Jefe de obra fue designado en forma absolutamente ad honorem, el distinguido voluntario primerino don Eduardo Hasbún Selume, siendo secundado en la supervigilancia de los trabajos por el constructor civil Sr. Elíseo Gallardo y por el recordado Capitán de la Unidad, don Juan Liona Morales.

El 12 de Junio de 1954, celebramos el primer aniversario en casa propia, (hasta esa fecha la Compañía compartió desde su fundación una parte del cuartel primerino) no había puertas ni ventanas, las murallas aún sin estucar y de piso solamente el radier de la sala de máquinas. Fue ahí cuando nuestra Compañía de Canje, la Décima de Valparaíso, generosa y grande como siempre, nos demostró el afecto que sentía por la Segunda; llegaron con un presente consistente en sesenta sacos de cemento para la confección de las baldosas que darían brillo a la sala de máquinas.

Posteriormente se aprobó la ley 12.027 que otorgó algunos fondos a los Cuerpos de Bomberos y ello permitió una breve tregua, en lo que respecta a la preocupación y excesivo trabajo físico de los voluntarios. Más adelante, el Presidente de la República don Jorge Alessandri Rodríguez dictó la ley que ordenaba dar término a todos los Cuarteles de Bomberos que se encontraban inconclusos, acontecimiento que llegó como un premio al esfuerzo y anhelo de los Segundinos.

En todo caso, para quienes trabajamos desde un principio en la construcción del cuartel, nos permitió comprender hasta dónde puede la voluntad del hombre, cuando éste ha nacido con vocación de servicio.

Texto por:  Director Honorario Luis Maragaño M. (Q.E.P.D.)